La Academia mostró temperamento y celebró como nunca: superó por 2 a 0 al equipo alternativo de Banfield, acumuló tres victorias en una semana y cada vez se aleja más de los fantasmas de la Promoción 

Se gritó como nunca y los ojos se inundaron de emoción. Se aflojaron los músculos y se repitió la imagen de gargantas ardiendo. Todo en Avellaneda, en el Cilindro, ahí donde suele quemar el cemento en las tribunas, pero por otras cuestiones. Se festejó como un campeonato, pero en la Academia desde hace mucho tiempo que no se sabe de esas cosas. En realidad, el alivio llegó al sentir que la pesadilla por mantener la categoría comienza a dejarlo en paz. También, porque cumplió con su obligación de ganar, materia que no suele aprobar cuando la situación aprieta. El contexto lo ponía contra la pared: eran los pibes de Banfield, la versión más modesta del campeón, por eso Racing tenía que quedarse con los tres puntos si pretendía burlarse de la Promoción.  

Por eso, la gente se sintió feliz, porque estaban presenciando el tercer triunfo consecutivo. Porque también sentían que se alejaban de la zona más crítica y porque el descenso directo..., el descenso directo... Ya no lo atormenta más. Es que en Racing, más allá del juego, sólo importan los números, si los hinchas hasta podrán jactarse de ser expertos matemáticos después de vivir penando por su permanencia durante los últimos tres años. Si hasta celebraron los goles de Argentinos frente a Gimnasia, y más tarde, los goles de Atlético, en Tucumán, frente a Central...  

Debía ganar el equipo de Miguel Angel Russo y demostró, por lo menos, personalidad para hacerlo. Esa vergüenza deportiva que se necesita para salir adelante cuando todo está mal. Sería un error creer que todo se reduce al éxito ante la tercera de Banfield, es cuestión de entender que esto comenzó con aquel partido donde reinó el caos. La Academia dio un gran paso en medio de las cenizas de un juego frente a Vélez, una semana atrás, en el que pasó de todo.  

Desde allí comenzó a sentirse más seguro, con la confianza que es indispensable para este tipo de situaciones. En realidad, cuando se trata de tener valor, cuando lo que está en juego es el prestigio y mantenerse en la elite del fútbol argentino, es un compromiso con su historia. Por eso llevó su furia hasta Tucumán, impuso condiciones, se quedó con lo que quería y lo hizo cómo debía: con una imagen positiva.  

También cambió el técnico con su búsqueda. Porque modificó su dibujo y se mostró más convencido de ir a buscar lo que necesitaba; Russo, por lo general, es más cauteloso cuando planifica su estrategia. También se sostuvo en su idea de dejar fuera del equipo a Roberto Ayala, que también colaboró aceptando ocupar un lugar en el banco de los suplentes.  

Por eso la Academia lució menos histérica que otras tardes en Avellaneda. Ojo, no fue un derroche de virtudes ayer ante Banfield, pero tuvo la paciencia y el temperamento para establecer quién era el dueño de casa. Porque en el conjunto del Sur no se escondieron algunos pibes, como Gustavo Toledo o Maximiliano Laso, así como intentaron llevar adelante al equipo Julio Marchant y Mathías Cardaccio.  

Pero para el equipo de Miguel Russo, no se trató de buscar un rendimiento de alta confección. En Racing sólo se pensó en ganar, porque era el día que debía demostrar sus ganas de salir de la estresante zona de la Promoción. Y más allá de que le faltó eso que desde hace mucho no tiene, buen juego, sacó a relucir sus ganas. Es que reflotó a José Luis Fernández y ayer le dio sus frutos. Porque bancó a Yacob como capitán y bandera del equipo. Recuperó la confiabilidad en Martínez que, además, ayer abrió el camino para ganar los tres puntos. Y encontró respuestas cuando las necesitó de la mano de Bieler, que no es aquel de los goles por triplicado que se lució en Ecuador, pero que ayer demostró que es un especialista en eso de estar atento en el área rival.  

No fue la mejor tarde desde el juego, pero fue la semana más productiva, quizá, de la temporada. Tres triunfos seguidos, afuera de la Promoción, sin peligro de descenso directo... Está bien, se merecen los hinchas un festejo como el de ayer. 
 
Síntesis:

Racing Club: Jorge De Olivera (6); Braian Lluy (5), MATIAS MARTINEZ (8), Lucas Aveldaño (6) y Nicolás Sainz (5); Bruno Zuculini (5), Claudio Yacob (6) y José Luis Fernández (7); Sebastián Grazzini (5); Pablo Lugüercio (4) y Claudio Bieler (6).
Suplentes: P. Santillo, R. F. Ayala, M. B. Ojeda, L. Fariña, S. Rosano, L. M. Castromán, G. Hauche 
DT: Miguel Russo. 

Banfield: Enrique Bologna (5); Gustavo Toledo (5), Mauro Dos Santos (6), Favio Segovia (5) y José Shaffer (5); Matías Cardaccio (5), Emmanuel Pío (6), Federico Sardella (5) y Julio Marchant (7); Luis Salmerón (5) y Maximiliano Laso (5).
Suplentes: S. López, A. Delfino, N. Tagliafico, P. Vergara, N. Yeri, G. D. Vanni, C. A. García 
DT: Julio Falcioni.

Goles: 29'STMatías Martínez (Ra) , 35'STClaudio Bieler (Ra) 

Cambios: 16'ST Gabriel Hauche x Pablo A. Lugüercio (Ra), 17'ST Guido Di Vanni x Luis Salmerón (Ba), 22'ST Lucas M. Castromán x Bruno Zuculini (Ra), 34'ST Cristian A. García x Julio J. Marchant (Ba), 39'ST Roberto F. Ayala x Nicolás Sainz (Ra)
 
Amonestados: 24' PTMatías Cardaccio (Ba), 32' PTMauro Dos Santos (Ba), 43' PTNicolás Sainz (Ra), 7' STEmmanuel Pío (Ba)
 
Estadio: Cilindro Mágico de Avellenda.
Fecha: Domingo 25 de Abril del 2010, 16:10 hs.
Arbitro: J. Baliño
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